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Placenta para uso terapéutico

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12.07.2010 | 20.09  fuente:http://www.espectador.com


La placenta es un órgano con múltiples propiedades. En Cuba existe un centro que trabaja con esta membrana como única materia prima y en base a ella elabora cosméticos, medicamentos y trata diversa cantidad de enfermedades.

Incluso, en los años 70, la isla llegó a exportar 40 toneladas anuales de placenta. En Uruguay, de las 48.800 placentas que se generaron en 2009, tan solo se extrajeron 60 para uso terapéutico.

El único centro que tiene incorporado en su funcionamiento la extracción sistemática de la placenta, con consentimiento de la mujer, es el Hospital Militar.

La placenta es un anexo embrionario que se genera como órgano transitorio para hacer posible la sobrevida del feto.

 Este órgano, a pesar de ser el único del que el cuerpo prescinde luego de nueve meses, tiene muchísimas propiedades. En la placenta se encuentran dos elementos fundamentales para la medicina modera: las células madre y el amnio.

La doctora Leticia Rieppi, coordinadora del Área de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud Pública (MSP), aseguró que en nuestro país a nivel público no se trabaja con las células madre ya que es muy caro conservarlas.

En primer lugar, cabe explicar que las células madre son células que pueden dividirse en forma indefinida y transformase en células maduras con formas características y funciones especializadas. En Uruguay existe un solo lugar donde se trabaja con ellas y es el banco de células privado Mater Cell. Allí se conservan células extraídas del cordón umbilical y la placenta para ser utilizadas por los clientes en caso de enfermedad.

Sin embargo, la doctora explicó que sí se trabaja con al amnio (la membrana que recubre al feto) para el uso terapéutico.

La doctora afirmó que en la mayoría de los casos la placenta “se tira” y aseguró que en el único lugar donde se lleva a cabo un proceso de recolección de este órgano es en el Hospital Militar. Desde allí es trasladada al Instituto Nacional de Donación y Transplante, donde es procesada.

Rieppi aseguró que lo que sí se hace, si el caso lo amerita por alguna patología en la madre o el bebé, es enviar la placenta a Anatomía Patológica, donde se la somete a varios estudios.

En cuanto al proceso de recolección y tratamiento de la placenta, el doctor Héctor Pérez Campo, integrante del Instituto, explicó que el uso de placenta está regulado por la Ley de Donación de Órganos. Por lo tanto, antes de entrar en trabajo de parto, se le debe preguntar a la mujer si desea donar su placenta para uso terapéutico. En caso de que diga que sí, y que este órgano esté “sano”, se toman los pasos necesarios para su conservación.

El doctor aseguró que este procedimiento debería hacerse en todas las instituciones. Sin embargo, afirmó que la única que logró hasta el momento tener un mecanismo “aceitado” de recolección y conservación fue el Hospital Militar.

Agregó, además, que depende de cada centro médico crear la “cultura” de consultar, informar y promover la donación de placenta, por lo que reconoció que en algunas instituciones la consulta no se realiza y la placenta simplemente se tira.

Luego del alumbramiento, si la mujer dio su consentimiento, la placenta se conserva a una temperatura de 4 grados hasta ser trasladada al Instituto. Allí se le realizan, bajo estrictas condiciones de esterilidad, las pruebas necesarias para determinar si el órgano sirve o no para ser conservado.

Si esa placenta puede ser utilizada, se procede a hacer la separación manual de amnio. Esta membrana, según explicó el Pérez Campo, induce el potencial de reparación curativa en cualquier lugar del organismo. Ningún otro producto sintético equipara al amnio en este sentido

Son estas propiedades las que permiten darle al amnio usos que hasta hace algunos años eran impensados. Frecuentemente se utiliza esta membrana para ayudar a cicatrizar la piel de personas que sufrieron quemaduras importantes. Pero tienen otras ventajas a nivel médico.

 El amnios es utilizado, por nombrar algunos ejemplos, para la cobertura de úlceras, para realizar cirugías oftalmológicas (para la reparación del polo anterior del ojo), para cirugías otorrinolaringológicas (para el cáncer de piso de boca), para llevar a cabo cirugías abdominales (cuando se producen bridas que generan oclusiones intestinales, se interponen membranas del amnio para evitar esta formación). También se utiliza para cirugías neurológicas y para la reparación del aparato urinario.

El Instituto Nacional de Donación y Transplante procesa aproximadamente 60 placentas por año, con las que en 2009, por ejemplo, se trataron 60 pacientes con distintas patologías.

El doctor del Instituto Nacional de Donación y Transplante explicó cómo se llega al producto final, ya listo para ser se insertado en el paciente.

“El amnio se guarda en centímetros cuadrados y es la unidad terapéutica de presentación del producto. Una de las condicionantes que requieren estos productos para su aplicación terapéutica es que nosotros tenemos que entregarle al cirujano un producto que esté validado desde el punto de vista de la calidad, tanto en lo que refiere a la parte microbiológica como en lo que refiere a la calidad biológica del tejido propiamente dicho. Nosotros en el año 2009 producimos 446 unidades asistenciales”, explicó.

Hay varias formas para preservar el amnio. En Uruguay lo que se realiza, por razones de presupuesto, es la glicerolización, que consiste en eliminar a las moléculas de agua del tejido para evitar su degradación.

Pasemos ahora a hacer un cálculo sencillo. En 2009, en Uruguay nacieron 48.800 niños, lo que significa un igual número de placentas. Aún restando aquellas placentas que no estuvieran en condiciones de ser utilizadas y tomando en cuenta los casos en que las mujeres consultadas prefirieron no donar, da la sensación de que 60 placentas procesadas por año es un número muy bajo. Esto teniendo en cuenta la cantidad de propiedades que tiene este órgano y lo determinante que es en el proceso de curación de diversas enfermedades.

A nivel internacional, tomemos como ejemplo Cuba, un país que va a la vanguardia en medicina. En La Habana existe un Centro de Histoterapia Placentaria donde se tratan distintas enfermedades tomando como “materia prima” a la placenta.

El Espectador habló con una enfermera del centro que contó cuáles son las principales enfermedades que se curan tomando como base el amnio.

“Las enfermedades son: vitíligo que es la despigmentación de la piel, psoriasis que es la descamación de la piel y la alopecia que es la caída del cabello. Nosotros hemos hecho varios productos que son para tratar ese tipo de enfermedades. Nosotros adquirimos las placentas de las mujeres cubanas. Eso es un estudio que se les hace a todas las mujeres cubanas desde que se le diagnostica el embarazo y se les hace un seguimiento hasta que pare. Luego con la placenta en la mano se le hace otro tipo de análisis de sangre para corroborar que no esté contaminada. Las placentas en el mundo entero se botan, aquí se recuperan. Es un mecanismo del Estado”.

 

 

 


El subdirector del centro, Ernesto Mirayes, dijo a El Espectador que allí se atienden 142 pacientes extranjeros por mes y 500 pacientes cubanos.

Además, en el sitio web del centro se cuenta que Cuba, hasta la década del 80’, exportaba la placenta a Francia (en la década del 70 se exportaron 40 toneladas por año).

La venta al exterior de la placenta se detuvo en 1982, cuando Cuba comenzó a trabajar con este órgano puertas adentro y se dedicó a elaborar medicamentos. En el año 1986, el Consejo de Estado cubano fundó este centro, donde se atienden pacientes de todo el mundo.

Allí también se fabrican otros productos derivados de la placenta: gel para después de afeitar, shampoo, fortalecedor de uñas, maquillaje, complementos dietéticos, entre otros.
Ahora son varios los países que cuentan con este centro: España, Brasil, Colombia, México, Perú, El Salvador, Argentina, Ucranica, Rusia, Letonia y Nigeria.
En cuanto a Uruguay, es necesario primero crear una cultura pro-donación, para luego, con la suficiente cantidad de placenta, poder avanzar y utilizarla en la cura de una cantidad cada vez mayor de enfermedades.

De todos modos, Pérez Campo señaló que esto no es propio del Uruguay, a nivel mundial también es mayor la cantidad de demanda que la oferta de órganos, no sólo de placenta.

En lo que refiere al uso de placenta en cosméticos en nuestro país, tanto desde el Ministerio de Salud Pública como del Instituto Nacional de Donación y Transplante coincidieron en afirmar que el único uso que está reglamentado por ley es el terapéutico.

El doctor Pérez Campo aclaró que si alguien en nuestro país utilizara la placenta obtenida por vías no oficiales para uso cosmético, estaría infligiendo la ley.

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